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Entorno

Valle del Tiétar, un auténtico paraíso natural con rincones llenos de historia.
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Actividades y Rutas

Senderismo, montañismo, rutas a caballo, parapente, pesca, canoas, quads, paintball, etc.
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  • Información turística

    Revista "Camino del Paraiso" con información sobre  el Valle del Tiétar, Gredos

Ocio y tiempo libre

La Adrada y su entorno son lugares ideales para disfrutar de una gran variedad de deportes, permitiéndole infinidad de paseos y excursiones por el Valle del Tiétar, una de las zonas más bellas del sur de la Sierra de Gredos. Dentro de nuestra filosofía de calidad y servicio está el ofrecerle gratuitamente información, reserva y contratación de las actividades de la zona que más le apetezcan. Nuestros colaboradores son todos buenos profesionales por lo que le garantizamos un buen trato y casi casi un trato exquisito.

Actividades

Podrá realizar todas las actividades que usted desee: senderismo, montañismo, rutas a caballo, parapente, pesca, canoas, quads, paintball, etc... y, cómo no, excursiones y marchas en bicicleta por los miles de caminos y sendas de nuestro maravilloso valle.

 

 

Rutas

Excursiones familiares por senderos amplios y fáciles donde podrán ver caballos, vacas, ovejas, burros (y con un poco de suerte ciervos).

Rutas de montaña para amantes de la naturaleza en su estado puro, que le brindará la oportunidad de escuchar "la berrea", oler los piornos, poder ver el vuelo del Águila imperial...

Rutas en bicicleta de montaña, micológicas, ornitológicas...

 

A continuación le ofrecemos un breve ejemplo de rutas de la zona.

 

Paseo por las tres gargantas

Por Conchi Roldán y Juan Luis Calzado, miembros de la Asociación de Amigos de La Adrada

Iniciamos el recorrido partiendo del pueblo por la C-501 en dirección a Piedralaves. A poco menos de unos kilómetros nos encontramos un puente de pretiles bajos, que cruza la primera de las gargantas, la de Santa María. Apenas 200 metros más abajo, veremos el segundo puente de las mismas características del anterior y bajo el cual transcurre la segunda de las gargantas, La Garganta de los Hornillos. A mano derecha de ese puente, sale un camino de tierra, que como indica el cartel, lleva a la Presa de la Pinara y que en esta ocasión obviaremos, sirviéndonos solo de referencia. Nada más cruzar el puente y a mano izquierda, se abre una gran explanada semiasfaltada, al fondo de la cual veremos un kiosko rodeado de pinos gigantes. Estamos en el paraje denominado "Las gorroneras". Tomaremos una pista asfaltada que sale de la C-501 a esta altura y a nuestra izquierda, para adentrarnos en un inmenso pinar que sólo se suaviza por la presencia de algunos hermosos prados que si es primavera, podremos admirarlos en toda su belleza de colores amarillo y violeta. Continuando el camino, nos introduciremos de nuevo en la zona de pinares a ambos lados, para llegar a poco más de un kilómetro a la última de las tres gargantas, la de Valdetejo, llamada también Río Escorial. Antes de llegar al puente que la cruza y en diagonal sobre la carretera, veremos un camino pedregoso, que no es otro que el antiguo camino que unía a La Adrada con Piedralaves. Una vez en el puente, podemos bajar a la garganta para disfrutar del frescor de la misma y contemplar los dos únicos y desiguales ojos que el mismo tiene. Se le conoce como Puente Nuevo, pues su antigüedad data de 1.791 y fue construido por el pueblo de Piedralaves, como todavía se puede leer en uno de sus pilares. Continuando el recorrido, un centenar de metros más arriba, el paisaje se abre de nuevo a ambos lados en sendas praderas. A la derecha, las instalaciones de una explotación de vacuno llamada El Sinaí, hasta hace poco en funcionamiento. A la izquierda más pinares y al fondo las cumbres nevadas de las sierras adradenses. Avanzando un poco más y a nuestra izquierda, veremos una pradera muy conocida en el pueblo por ser muy visitada por los madrileños en épocas de primavera: El Prado del Orejúo. A mano dercha, sale un camino de tierra que lleva a Las Juntas, hermoso paraje, merecedor de otra excursión. Siguiendo siempre la pista asfaltada, desembocaremos en la carretera que va de La Adrada a La Iglesuela, dejando a nuestra izquierda el cementerio local y a la derecha el campo de fútbol. Nos queda menos de un kilómetro para llegar al punto de partida y podemos hacerlo por la hermosa y ancha acera de reciente construcción y provista de bancos para descansar si la ocasión lo requiere. Mirando a nuestra derecha, observaremos el castillo de La Adrada que, tras su reciente construcción, mira orgulloso a su pueblo desde el altozano. Mirando a la izquierda, los hermosos prados de otra explotación ganadera, dominados al fondo por el pueblo de Piedralaves, incrustado en sus montañas. Salpicando estos prados, algunos de los mejores ejemplares de alcornoques de la comarca, de una frondosidad y belleza dignos de contemplación. Lindando con esta explotación ganadera se encuentra la Residencia de los Salesianos, a las puertas mismas de La Adrada, donde finaliza nuestro recorrido.

 

Distancia: 6,2 kilómetros
Dificultad: Baja, al ser todo el recorrido por pista asfaltada.
Duración: 1 hora y media aproximadamente.

Ruta de los puentes romanos

Por Conchi Roldán y Juan Luis Calzado, miembros de la Asociación de Amigos de La Adrada

Iniciamos la ruta por la carretera de La Iglesuela hasta el campo de fútbol. Justo a la altura de éste y al otro lado de la carretera, sale un camino que tomaremos y al poco de andarlo, atravesaremos el arroyo del Franquillo. A medida que andamos, el camino se va ensanchando y es que estaremos atravesando la pradera de “Nava las Viñas”. Seguimos adelante y veremos que comienza una suave cuesta, entre pinares a ambos lados. Al poco, llegaremos a un lugar donde se aclara bastante la vegetación, denominado pradera de las “Dehesillas”. Nos encontraremos con un pilón-abrevadero y una nave ganadera a la derecha.

Mirando el pilón, observaremos que sale un camino a la izquierda que dice “Escombrera” y otro a la derecha que no indica nada, pero que es el que nos llevará a los dos puentes objeto de nuestro paseo. Al principio, es llano pero después va descendiendo hasta llegar al primero de los puentes, el Mosquea. Este camino unía antiguamente La Adrada con Fresnedilla y era muy frecuentado por ganaderos y comerciantes. A la derecha del puente, observamos una zona que antiguamente era cruce de caminos, comercial y límite entre términos municipales. A la izquierda, sale un camino que lleva hasta Sotillo. Con la inestimable compañía de nuestro amigo José María San Martín, conocedor como pocos de La Adrada, atravesamos sobre el puente Mosquea, para unos 250 metros más adelante toparnos con otro puente más pequeño, “Puente Chico”, construido no se sabe bien en qué fecha sobre un arroyo, que en verano puede ir seco. Una vez cruzado éste, podemos parar un momento para admirar el paisaje que hay a nuestro alrededor. A la derecha y a lo lejos, se pueden distinguir dos pequeñas montañas, juntas y redondeadas. Que se conocen con el nombre de “Las Cabezas”. La vegetación más común son los enebros, los pinos y las encinas. En las piedras y orilla del río, es fácil encontrar galápagos, y si tenemos mucha suerte, alguna garza real en las aguas del Tiétar. Siguiendo una senda a nuestra izquierda, llegaremos a un “canchal” ( pendiente de piedra y granito fácilmente escalable) y a la derecha, a unos 200 metros, llegaremos a unos antiguos asentamientos de piedra ( probablemente del siglo XVII), donde sus moradores construyeron tanto sus viviendas como los corrales para el ganado, en un lugar alto y protegido, y gozando al mismo tiempo de la ventaja de tener agua del río y el arroyo a escasos metros. Las fotos 4, 5 y 6, muestran con bastante elocuencia los restos de los que debió ser este asentamiento: la solidez de su emplazamiento ( no se le ve hasta que no estás frente a las mismas rocas) y al mismo tiempo, la visibilidad de que gozaban, al estar ubicado en lo alto de un cerro, protegido por la vegetación.
Seguimos encontrando otros restos interesantes y similares, así como señales de canteros y hasta un “erren” en muy buen estado.

Al poco, retomamos el camino de vuelta, antes de que el sol nos castigara con sus rayos.

Distancia: 9 kilómetros ( ida y vuelta).
Dificultad: baja.
Época: cualquiera del año, preferiblemente en primavera.

PASEO POR LA GARGANTA HASTA EL MOLINO DE MOMBLANCO

Por Conchi Roldán y Juan Luis Calzado, miembros de la Asociación de Amigos de La Adrada

El inicio del paseo lo situamos en el puente del Martinete en un pequeño sendero que parte entre la garganta y la caseta de la luz. Seguiremos el mismo hasta encontrar a mano izquierda unos peldaños que bajan hasta un manantial (foto 1), al borde de la garganta. Desde este momento, continuaremos el paseo por el lecho de la misma, caminando sobre las piedras con cuidado, ya que algunas son de considerable tamaño y todas están redondeadas por el paso del agua que en esta época del año brilla por su ausencia. Como la dificultad obliga a ir despacio, podremos admirar los hermosos ejemplares de alisos que flanquean ambas orillas (foto 2) y disfrutar del frescor de la garganta. A unos 500 metros de iniciado el paseo, a mano izquierda, adivinamos entre la vegetación una hermosa casa y a esa altura aproximadamente y a nuestra derecha, comienza un canal y una tubería de agua paralelos a la garganta. Podemos caminar un trecho por el cemento del canal para descansar un poco de las piedras y un centenar.  de metros arriba, desembocaremos en una pequeña presa, que se encuentra situada mas o menos a la altura del famoso vagón de ferrocarril que se haya al borde de la carretera. Desde este punto y hasta el molino de papel objeto de nuestro paseo, la garganta viene con agua. Es por ello, por lo que desde la presa hasta las ruinas, seguiremos el paseo por la orilla más asequible y cruzando a la opuesta cuándo encontremos unas rocas adecuadas. No tardaremos mucho en divisar los restos de lo que en su día fue un gran molino de papel, pues los restos de su construcción se hayan a ambos lados de la garganta. Cómo puede apreciarse en el croquis, optaremos por la parte derecha, tanto por ser más asequible su acceso, cómo porque en dicho margen se encuentran las ruinas más importantes. Podremos admirar los sillares del molino, alguna puerta que todavía queda en pie y hasta las "cubas" horadadas en la piedra para la pasta del papel. A la derecha de estas ruinas, existen una especie de corrales también de piedra, que en la zona se les conoce cómo las "portaleras del Tío Mangarra", pero que sin duda son restos del viejo molino que luego fueron utilizados cómo corrales para el ganado. Es aconsejable que una vez vistas todas las ruinas del molino, dediquemos un rato a admirar la garganta en toda su belleza, que cae en pequeñas cascadas, originando remansos cómo el de la foto 5 y una infinidad de rincones que invitan a la meditación y al sosiego. Partiendo de estas ruinas y en dirección perpendicular a la garganta, atravesaremos un castañar hasta llegar a un camino forestal, justo frente a unas puertas pintadas de rojo que dan acceso a una finca.

A partir de este momento, ya sólo hay que seguir el camino que desemboca a poco más de un kilómetro, en la carretera asfaltada que sube desde La Adrada hasta el puente del Martinete.

 

Distancia: aproximadamente 3 kilómetros, la mitad de ellos en cuesta.
Dificultad: media-alta, al realizarse la subida por las rocas de la garganta.
Época: solamente en verano, época en la que la garganta está seca en su mayor parte

Ruta en bicicleta - Sartajada Club

Por Antonio Gil

Los primeros 13,5 km. igual a la anterior, cuando vamos saliendo de La Iglesuela, tomamos el camino de la derecha hasta el puente romano, km. 15 continuando de frente-derecha.

Llegamos a Sartajada km. 17 atravesando el pueblo, por pista ancha. Bajamos hasta el puente del Tietar km. 19; sin dejar la pista giramos un poco en dirección de vuelta y llegamos al aeroclub, km. 22.

Continuamos paralelos a la pista de aviación y salimos a una vaquería encontrándonos con la carretera, justo en el cruce de Casavieja, y tomando el asfalto dirección Piedralaves llegamos hasta el km. 89 (ya casi Piedralaves) y tomando camino de la derecha llaneando-bajando, puerta verde, suave giro derecha, paralelo al pueblo y sin dejar de verlo, pilón giro a la izquierda, e inmediatamente después a la derecha, (ya estamos en el camino La Adrada-Piedralaves), bajada y a la izquierda cruzamos el arroyo Muñocojo, hasta el picadero y a la derecha.

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Paraiso del Tietar